Tuesday, December 11, 2007

 
Soledades y algo más.

Era alrededor de la una y volvía de una cena. Fue una linda cena. Abrí la puerta del ascensor y un rayo amarillo se me cruzó e hizo ruido de rascar. Prendí la luz. Un gato.
"Micho! ¿De dónde saliste?". "Miau". Me acerqué con intención de acariciarlo pero subió las escaleras "volando". Subí rápido y cuando lo vi estaba paradito en un fierrito casi apunto de caerse a un precipicio de 7 pisos. Sentí pánico por él. Le temblaban las patitas. Le acerqué mi mano despacito, se la puse cerca de la boca, me olió y me dejó acariciarlo. Tenía el pelo muy muy bien, estaba bien alimentado, era un macho joven. Trató de moverse y le temblaron las patitas otra vez. "Vení, micho..." Lo alcé y lo bajé. Se alejó, maulló un par de veces, se sentó. Me senté yo también, a mirarlo. Le estiraba la mano y en un momento se acercó para que le hiciera unos mimos. Se alejó otra vez. Trataba de pensar alguna manera de asegurarme de dónde era para tocar el timbre y devolverlo a sus dueños, pero estaba como perdido... no se acercaba a ninguna puerta... Tuve el impulso de meterlo en mi casa, pero supuse que iba a ser peor. Nos mirabamos un poco alejados, tenía los ojos enormes. Y yo cada tanto, sentada en el piso de algún palier decía "Micho...". Escuché unos ruidos arriba, subí a ver si era alguien buscandolo, pero solo había una puerta abierta, que da a la terraza. Bajé a buscarlo, él subió y desapareció.

Comments: Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?