Tuesday, August 05, 2008

 

Nuestro supervisor siempre nos regalaba chocolates y alfajores. Yo nunca los aceptaba, argumentando que no me gustaba el chocolate. Entonces, él preguntaba qué me gustaba y yo respondía: chupetines. Luego de un tiempo, los chocolates y alfajores habían desaparecido, reemplazados por los chupetines. Todo el proyecto se tenía que bancar mis chupetines. Esto que les voy a contar ocurrió mucho antes de que aquello sucediera. Una de las primeras veces que rechacé sus golosinas.
Era sábado a la tarde. No había llamados. Eramos pocos. Llegó y se puso a repartir chocolates.
Yo: No, gracias.
Él: Pero es un regalo....
Yo: Si, pero no lo quiero.
Él: ¿Porqué?
Yo: No me gusta el chocolate....
Media hora después, estaba sentada de espaldas a mi computadora, mirando al pasillo. Charlabamos entre varios. Él supervisor estaba desaparecido desde hacia como media hora.
De pronto, aparece caminando, feliz. Agarra una silla y se sienta adelante mio. Me mira sonriendo. Lo miro algo desconcertada. Con la mirada me señala un bolsillo en su camisa de jean. Miro, hago cara de no entender. Y como un mago frente a un grupo de niños saca un chupetin de su bolsillo y lo pone frente a mis ojos. Mientras intento reprimir una sonrisa escucho "Mirá lo que te conseguí...."
Algunas pequeñas cosas hacían del trabajo en un call center algo soportable.

Comments:
Que lindo gesto. Ese supervsor sabia como obtener lo mejor de ustedes.

Ahora, la nueva escuela es exprimir y maltratar a la gente. Y asi les va...
 
sip, lejos el mejor supervisor que tuve.
 
Cuando fui supervsor, me tomaba el trabajo de saber el nombre de cada hijo de cada empleado. Y funciona. Uno siente que ahi adentro, al menos alguien se preocupa por nuestras vidas.
 
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